Nota de prensa

Toshi: El nuevo proyecto culinario de Toshiro Konishi

Toshiro Konishi es el itamae de la propuesta más novedosa de la cocina japonesa y nikkei en el Perú. Ubicado en Armendáriz 480, Miraflores, Oishii abre sus puertas al público.

 

Toshiro Konishi nos enseñó a mirar el mar con otros ojos. Hace 40 años llegó al Perú convocado por el célebre chef Nobu Matsuhisa y apenas dos meses más tarde decidió recorrer nuestro país en busca de nuevos insumos con los cuales trabajar. Acompañado de cinco pescadores recorrió 1,840 kilómetros, desde Tumbes hasta Tacna. El viaje duró 78 días. “También he viajado por el norte, centro y sur de los Andes. En esos viajes me enamoré de algunos insumos: de la maca, por ejemplo, o del cushuro, un alga de Áncash que ahora todos  utilizan”. Toshi es su nuevo laboratorio creativo, un restaurante contemporáneo de comida japonesa y nikkei que busca ofrecer una experiencia tan sabrosa como distendida.

La cocina de Oishii funciona como espacio para la investigación y el experimento. Y Toshiro, quien se ha ganado un lugar privilegiado en la celebrada gastronomía nacional, es su máxima autoridad. Razones le sobran. “Yo soy profesor de la mayoría de pescadores y proveedores. Hace cuarenta años enseñé a manejar los insumos del mar. Antes sacaban un pescado y lo tiraban a la batea. Ahí se acumulaban. Cuando los sacaban de la red, los pescados se ahogaban y morían en una situación de estrés y presión, lo que hacía que el sabor de su carne cambiara. Es algo que nadie sabía. Yo lo he enseñado. Lo mismo con los mariscos: si quieres su verdadero sabor, debes traerlos vivos a la cocina. Nada de fresco, tiene que ser vivo. Fresco es que no se sabe cuándo ha muerto”, apunta Toshiro con una sonrisa. Su carisma, destreza y conocimientos lo han convertido en una celebridad de nuestra cocina. Pero él mejor que nadie sabe que no hay tiempo para distracciones: “Para ser itamae hay que estudiar siempre. Hasta ahora estoy estudiando. Si solo sabes de cocina, eres cocinero. Para ser itamae necesitas una base de conocimientos muy amplia. En Perú solo hay cuatro itamaes”.

El diálogo y la interacción natural con los comensales son un paso importante en la receta de Oishii. El servicio y el ambiente, diseñado por Luz María Buse, promueven una experiencia moderna y casual. Aún así, cada detalle –desde las orquídeas hasta el menaje creado por la ceramista Sonia Céspedes– ha sido pensado con detenimiento para diseñar una experiencia gastronómica exquisita y amable. “Nuestra idea es dialogar con el cliente y no ofrecer un servicio tan formal, como ocurre en la mayoría de restaurantes japoneses. Estamos trabajando un concepto mucho más abierto y moderno, donde integramos las ideas de todos pero siempre bajo el mando del itamae. De la cocina no sale nada que no tenga la aprobación de Toshiro: él es el filtro principal”, dice Nelson Roque, encargado de cocina.

La coctelería de Oishii es un viaje aparte. Sus cocteles, a cargo del barman Anthony Vizcarra (23 años) destacan por su sofisticación y libertad creativa, aunque Toshiro sea también quien decide que insumos se utilizan: lichi en hielos, té verde, chuchuhuasi, cardomo, clavo huasca. Pisco y sake se dan la mano en refrescantes brebajes. La idea es que uno también pueda ir a Oishii a tomarse un trago y picar algo entre amigos. Finalmente, por algo el nombre de este nuevo espacio culinario en Lima: Oishii es la mejor palabra en japonés que uno puede elegir para celebrar una comida y bebida sabrosas.

 

Carla Miranda / mirandacastrocarla@gmail.com / 954-104406

Cinthya Nuñez / cinthyanunezv@gmail.com / 994-203099

 

 

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